miércoles, 20 de marzo de 2013

Sem Tob: Protoaforista español.



Don Sem Tob:
      Glosas de Sabiduría
          (Versión actualizada en aforismos
      hecha por Juan Poz)


Don Sem Tob de Carrión (Rab Shem tob ibn Ardutiel ben Isaac) fue un escritor judío de mediados del siglo XIV del que poco se sabe, además de sus orígenes y de, por supuesto, tener el honor de haber escrito el primer libro del canon de la  aforística en lengua castellana, si bien aún estamos lejos de que el concepto aforismo halle carta de naturaleza en nuestra literatura para referirnos a lo que hoy, sin ninguna duda, como demostraré en su día, constituye un género mayor de nuestra historia literaria junto a la narrativa, la lírica y la dramática. El libro de Sem Tob, dedicado en principio a Alfonso onceno, fue rededicado, tras la muerte de éste, a su hijo,  D. Pedro I, llamado el cruel. Los Proverbios morales o las Glosas de Sabiduría, pues de ambas maneras se ha conocido desde siempre la obra, fue citada por el Marqués de Santillana en lo que se considera la primera historia de nuestra literatura, por sucinta que fuera, el famoso Prohemio e Carta a sus obras:  
Concurrió en estos tiempos un judío que se llamó Rabí Santo; escribió muy buenas cosas y entre las otras Proverbios morales, en verdad de asaz recomendables sentencias. Púselo en cuento de tan nobles gentes por gran trovador, que así como él dice en uno de sus proverbios:
"No vale el azor menos/ por nacer en vil nido,/ni los ejemplos buenos/por los decir judío."

            El origen de este trabajo mío ha de buscarse en la pretensión de presentarlo a una editorial que publica actualizaciones de clásicos. He hecho el trabajo, pero, en vez de continuar adelante con el proyecto de presentarlo a la editorial para su posible publicación, me limito a dar una muestra de él en estas páginas, con lo que, en parte, cumplo la misma función última que había animado mi esfuerzo.
          Para realizar mi versión modernizadora del clásico he seguido, como no podía ser de otro modo, la única edición crítica de la obra de Sem Tob que merece ese nombre, la llevada a feliz término por Agustín Garcia Calvo para Alianza Editorial: Don Sem Tob Glosas de Sabiduría o Proverbios morales y otras Rimas, una auténtica joya de la filología. Se trata de un estudio y edición con un nivel de calidad, de dedicación, de sabiduría y de intuición como pocas veces me ha sido dado ver en mi larga y mediocre vida de filólogo diletante. Remito al lector interesado en el tema a que se sumerja en ese mar de erudición y de amor a la filosofía. Seguro que me lo agradecerá.
          La obra de Sem Tob procede de la tradición judía, pero también de los florilegios de sentencias de origen grecolatino que proliferaron en Europa desde mucho antes de la caída del imperio romano. A nadie se le oculta que la tradición de los aforismos se remonta a Sumeria, a la Biblia, a los libros egipcios y, por supuesto, a los autores griegos, cuyos presocráticos, como Heráclito, por ejemplo, transmitían su saber en forma de aforismos.   
            Don Sem Tob escribió su obra en coplas de cuatro versos heptasílabos y rima  cruzada consonante, si bien, para la modernización que he llevado a cabo no he respetado esta forma original, sino que la he volcado en la forma habitual en prosa del aforismo. La forma poética del rabino nos recuerda no sólo la tradición milenaria de la poesía gnómica, que llega, en nuestra literatura hasta Campoamor y hasta el Antonio Machado de sus conocidísimos Proverbios y Cantares. Los aforismo en prosa a que he reducido las cuartetas heptasílabas de Sem Tob pretenden acercar al público no familiarizado con el castellano medieval una obra cuyo valor moral continúa vigente, como podrán ver quienes se paseen por esta avenida de aforismos semtobianos que les ofrezco. No quiero entrar en el análisis de las fuentes y en el parentesco intelectual de Sem tob, tan felizmente esclarecido por García Calvo, pero me quedo de su análisis con una idea que se capta en cuanto uno echa a andar por su selva de aforismos: que Sem Tob, más allá de la influencia de los clásicos, se ha nutrido de su experiencia personal, y es este poso vital lo que convierte sus aforismos en textos imprescindibles para la persona de cualquier época, lugar y circunstancia, porque se adentra en la medula (digámoslo quevedescamente…) de la existencia.
          Helos aquí:

Alza los ojos y mira: verás flotar sobre las crestas del mar los pecios muertos y yacer hundidas las cargas de piedras preciosas de los naufragados navíos: así el peso la balanza más llena baja y la más vacía alza

                                ♣♥♦♠
 Cuando no ocurre lo que quiero, he de querer yo lo que ocurre. Me pesará primero, gozaré después.

                              ♣♥♦♠

Apenas nada es la vida del hombre, y todos sus actos y sus penalidades recorren escaso trecho.

                              ♣♥♦♠
  
He probado lo pesado y ahora probaré lo liviano: quizás mude de fortuna cuando cambie de dirección. El que no cambia, no halla lo que le agrada; dicen que el ave muda, agüero no hace.

                              ♣♥♦♠

Mejor es hablar que quedar por necio. Hablan poco tiempo los hombres que pisan la tierra, pues ésta, cuando los pisa a ellos, los calla para siempre.

                              ♣♥♦♠

Entendí que, si callaba, mi vida mejoraría; pero aborrecí el hablar y peor me iba.

                              ♣♥♦♠

No se desprecien mis razones porque sea persona de baja condición; que hay espadas que salen de rotas vainas y del gusano se hace la fina seda; barcas destartaladas recorren largas distancias y una pelliza astrosa encubre blancos pechos.

                              ♣♥♦♠
  
Bien sé que cuatro lanzamientos de lanza no llegan hasta donde la flecha alcanza.
         
                              ♣♥♦♠

Al sabio que es tímido, reservado, se le toma por necio y desgraciado.

                              ♣♥♦♠
  
A quien arroja la lanza, despacio le parece que va; pero al que por ella es alcanzado la tiene por presurosa.

                              ♣♥♦♠
  
Con frío le hace fiestas al sol y sale a su encuentro quien, a la hora de la siesta, cuando llega el calor, con la puerta le da en el rostro.

♣♥♦♠
  
Cuando pienso que lo mejor en todo es lo derecho, descubro al poco que no es cosa cierta: a unos les aprovecha y a los otros les sale caro: el derecho del arco es ser torcido y el placer de la balanza tener vertical el fiel.

                              ♣♥♦♠

Nada puedo loar o denostar sin más: según el lugar, así se ve la realidad: prisa llaman al ir despacio y envés al haz.

                              ♣♥♦♠
  
No es buena la cordura que deshonra a su dueño; ni mala la locura que vuelve persona al suyo.

                              ♣♥♦♠
  
Es gran torpeza pensar que todos los tiempos son iguales: unas veces se es escudo y otras venablo.
  
                              ♣♥♦♠

El hombre que transgrede la medida de las buenas costumbres pierde la bondad: tanto da traspasar el límite por un dedo como alejarse una jornada.

                              ♣♥♦♠
No por mucho andar se alcanza lo pasado, ni se pierde, por estarse quieto, lo que ha de llegar.

                              ♣♥♦♠

Ni fea ni hermosa cosa se puede alcanzar en el mundo si no es con su contrario: quien no siega el trigo no lo cosecha; si bajo tierra no yace la semilla, a espiga no llega.                          

                              ♣♥♦♠

Le place al ojo del lobo el polvo que levanta el ganado.

                              ♣♥♦♠
  
En el riesgo y la aventura yace el provecho y con las locuras se compran las ganancias.

                              ♣♥♦♠
  
El mundo no se guía por la razón, y la duda constante lleva al hombre a la miseria.
         
                              ♣♥♦♠
  
No habría en el mundo mayor proeza que la generosidad si no fuera por una tacha que la desmerece: que mengua como la luna y que nunca crece.

                              ♣♥♦♠
  
Como la candela misma es el hombre generoso: se quema por dar a otro lumbre.

                              ♣♥♦♠

Si el hombre es dulce como el agua, lo beberán; si sabe amarga, lo escupirán.

                              ♣♥♦♠

Aunque solo sea por guardarse de los intrigantes, el hombre debe cambiar sus costumbres a menudo: hoy bravo, mañana manso; hoy simple, mañana despierto; hoy generoso, mañana tacaño; hoy abrupto, mañana llano, hoy humilde, mañana orgulloso, a veces vengativo y a veces compasivo.

                               ♣♥♦♠

Ciertamente es el hombre como un vado: recela de él la gente antes de pasarlo.
     
                               ♣♥♦♠

En cuanto se barrunta la debilidad de un hombre, por ella le llega el ataque.

                              ♣♥♦♠
  
No conviene ser manso con todos.

                              ♣♥♦♠

Pocos son los que tienen buen seso: parejo es el escaso número de los locos y el de los cuerdos.

                              ♣♥♦♠

Ningún nacido puede vivir sin su afán,  y su único refugio es la acción. No se quedan las estrellas fijas en un lugar: mal sería que ellas se afanasen y el hombre se dedicara al ocio
                   
                              ♣♥♦♠

Establo es el huerto donde no nace fruto; y no vale más que un muerto, el hombre que no se afana.

                              ♣♥♦♠

El ocio alimenta el corazón de funestas preocupaciones y lo inducen a error.

                              ♣♥♦♠

Lo mucho nunca es bueno, aunque sea de fina especia; más vale escaso antídoto que mucha medicina.

                              ♣♥♦♠

A todo hombre le digo que se guarde más de sí mismo que de su enemigo, con eso le basta para poder andar tranquilo: guárdese de su envidia, de su saña y de su codicia, el peor de sus defectos.

                              ♣♥♦♠

Es imposible la mesura en la codicia: es mar profundo, sin puerto y sin orillas.

                              ♣♥♦♠

Conseguir una cosa despierta la codicia de lograr otra mejor y más trabajosa: la carencia procede de la abundancia.
                             
                              ♣♥♦♠

Dueño es el hombre de lo que tiene; esclavo de lo que le falta mientras viva.

                              ♣♥♦♠

Si no quieres que la codicia te prive de todo, codicia lo que tienes.

                              ♣♥♦♠

Por iluso a sí mismo se tendría el malvado si  pensara en que la fortuna le pudiera ser propicia, mas he aquí que ella se le entrega sin trabajar para conseguirla: esto es algo que no puedo perdonar.

                              ♣♥♦♠

Le preguntaban al Sabio un día su discípulo por qué no se afanaba por enriquecerse, y dijo que por algo así no se tomaría la más mínima molestia: ¿Por qué habría de molestarme por hallar algo de lo que nunca me hartaría de tener?

                              ♣♥♦♠

No por diligencia ni cordura se gana el dinero, sino por azar. La generosidad lo dilapida; la avaricia lo guarda y la mezquindad lo conserva.

                              ♣♥♦♠

Quien llena su talego con malas ganancias; desangra la vena de su despreocupación.

                              ♣♥♦♠

No hay más poderoso orgullo que la obediencia, ni mayor satisfacción que la resignación.

                              ♣♥♦♠

Nada más descansado que la pobreza, ni tan atribulada como la riqueza.

                              ♣♥♦♠

Ensoberbecerse por la honra es acreditar la falta de merecimiento.

                              ♣♥♦♠

De sí revela el orgulloso que no tiene en la sesera ni una pizca de meollo.

                              ♣♥♦♠

El hombre noble se crece ante los poderosos y se humilla ante los menesterosos; el villano se humilla ante los poderosos y se crece ante los humildes.

                              ♣♥♦♠

No vale tu cuerpo más que el de un mosquito después que el espíritu que lo anima de él sale.

                              ♣♥♦♠

Sabe cuál es tu medida y nunca errarás, y nunca la soberbia te ganará.

                              ♣♥♦♠

Quien mal quiera hacer, conviene que esté al tanto de que no podrá evitar recibirlo.

                              ♣♥♦♠

No nació el hombre para vivir apartado; no vino al mundo para sacar ventaja frente a los demás.

                              ♣♥♦♠

Para ganar amigos, nada mejor que ser sencillo y saber razonar.

                              ♣♥♦♠

No hay mejor caudal en el mundo que el saber, ni herencia ni otra riqueza se pueden comparar con él.

                               ♣♥♦♠

No hay mejor compañía que los libros, y tenerles afición vale más que la paz: cuanto más se aficione, mayor sabiduría alcanzará: hallará a los sabios a quienes quería ver y hablará con ellos.

                               ♣♥♦♠

Lo que codiciaba de aquellos sabios, su sabiduría y sus aforismos, en el libro lo hallará y de ellos respuesta tendrá.

                              ♣♥♦♠

No va mucha diferencia de ser siervo de un hombre sabio a señor de un hombre necio.

                              ♣♥♦♠

El necio es la peor alimaña que hay en el mundo, no lo dudes: solo piensa en ser desleal y no tiene otro placer que hacer el mal.

                              ♣♥♦♠

Para el sabio, la verdad es como una leona coronada y la mentira como una zorra contrahecha.

                              ♣♥♦♠

Siempre se ha de decir la verdad, aunque lleve aparejado el daño; y nunca la mentira, aunque se derive un provecho de ella.

                              ♣♥♦♠

Nada hay tan sin vergüenza como el derecho, los mismos oídos presta al daño y al beneficio.

                              ♣♥♦♠

El juez no puede mudar su ejercicio, ni entender que su cargo ha de ser en propio beneficio: por el bien del ganado se pone al pastor, y no al revés.

                              ♣♥♦♠

Codicia y Derecho, es cosa cierta, no han de cobijarse bajo el mismo techo.

                              ♣♥♦♠

El oficio del hombre es una joya prestada; la buena costumbre, virtud suya.

                              ♣♥♦♠

Hay tres dolencias contra las que no hay posible medicina: el pobre perezoso, la malquerencia del envidioso y las dolencias de la vejez.

                              ♣♥♦♠

No hay hombre más bienaventurado que el que no se afana por ser más de lo que es: no se avergüenza de vestir mala capa ni de robar dos panes en el mercado ni de hurtar la fruta ni de emborracharse en la taberna.

                              ♣♥♦♠

El entendido sabe que la cima de su riqueza es la pobreza y que bajo lo alto se abre una honda sima.

                               ♣♥♦♠

Quien quiere guardar su secreto del enemigo, tampoco lo revela al amigo.
                              ♣♥♦♠

Verdad cierta es que lo que saben tres todo el mundo lo sabe y comidilla de plaza es.

                              ♣♥♦♠
Son las buenas costumbres fáciles de nombrar; pero pocos son los hombres que las saben practicar.

                              ♣♥♦♠

No decir ni hacer no es cosa loada; cuando se busca el placer, más vale algo que nada.

                              ♣♥♦♠

Lo que anheles con inmediatez, hazlo despacio; las prisas acabarán obligándote a ir paso a paso.

                                 ♣♥♦♠

Quien siembra prisa, cosecha arrepentimiento; quien actúa con sosiego declara su talento.

                                ♣♥♦♠

Ya sea brava, ya mansa, la palabra es como la sombra que pasa y no deja huella.

                                ♣♥♦♠

No hay lanza que burle las armaduras y las traspase como la escritura.

                                ♣♥♦♠

La flecha tiene un corto recorrido; la letra va desde Burgos a Egipto.

                                ♣♥♦♠

La flecha solo hiere al que está presente; la escritura alcanza, allende el mar, al que está ausente.

                                ♣♥♦♠

De la saeta le defiende al hombre un escudo; de la letra no le defiende nada en el mundo.

                                ♣♥♦♠

Es propio de la naturaleza del hombre enojarse y quejarse de lo que mucho dura.

                                ♣♥♦♠

Las cosas que no tienen que ver con la lengua y el entendimiento suelen conllevar placeres menguados y perecederos.

                                ♣♥♦♠

No se desvanece el placer que siembra la buena compañía de los hombres; antes bien, se acrecienta y mejora.

                                ♣♥♦♠

Ninguna alegría mayor que la compañía de un amigo inteligente.


                                ♣♥♦♠

No has de fiarte del amigo que te loa el bien que no hiciste, porque a tus espaldas te afeará el mal que no causaste.

                                ♣♥♦♠

No hay mayor riqueza que la hermandad ni peor pobreza que la soledad.

                                ♣♥♦♠

La soledad depara malos pensamientos, por eso dice el Sabio: <>

                                ♣♥♦♠

Hay soledades, sin embargo, que más que las compañías valen: la compañía de los hombres puede ser la mayor de las pesadumbres.

                                ♣♥♦♠

Antes es preferible yacer en la montaña expuesto a la serpientes que estar en compañía de necios y torpes.

                                ♣♥♦♠

Los hombres tienden a loar las costumbres comunes.

                                ♣♥♦♠

Quien quiera hablar sin saber, mejor negocio haría callando.

                                ♣♥♦♠

Si el hablar fuera plata repujada; el callar, oro aquilatado.

                                ♣♥♦♠

Más prefiere el Sabio, callando él, aprender de otros, que, hablando, enseñarles.

                                ♣♥♦♠

Por no poder hablar sufren males las bestias; el hombre, por no callar.

                                ♣♥♦♠

Elogiar el callar es un discurso que no se puede afear.

                                ♣♥♦♠

Con el habla decimos los muchos bienes del callar; callando no podemos decir los del hablar.

                                ♣♥♦♠

No hay nada que cueste menos y que más aproveche que la buena respuesta, breve o larga.

                                ♣♥♦♠

No hay  gigante más fuerte que la lengua blanda que le quiebra la pierna a la saña.

                                ♣♥♦♠

El callar no es nadie, no merece nombre; el hablar es alguien, y por él es hombre el hombre.

                                ♣♥♦♠

Según la raíz que tenga, así el árbol crece: por sus obras, cómo y quién sea un hombre se advierte.            

                                ♣♥♦♠

Según el talante se muestra un rostro; según su entendimiento sea, su palabra será.

                                ♣♥♦♠

El hombre cuerdo siempre desconfía del bien de que goza, porque se puede perder sin que el hombre tenga culpa en ello y el saber no defiende a nadie de acabar en la pobreza.

                                ♣♥♦♠

Las cosas del mundo están sujetas a zozobra y muy a menudo hace el mundo unas cosas y las contrarias. Gira la rueda de la fortuna e iguala el zapato astroso y la corona.

                                ♣♥♦♠

Al sol claro y placentero la nube lo oscurece; ni de un solo día completo puede el hombre estar seguro.

                                ♣♥♦♠

De la sierra al valle y de la nube al abismo, según lo ponen a uno vale como cifra de  guarismo.

                                ♣♥♦♠

Más vale un hombre apercibido que muchos acorazados.

                                ♣♥♦♠

No piense que, sin dolor, alegría tendrá; que día sin noche nunca habrá.

                                ♣♥♦♠

Decimos mal del mundo y no hay en él otro mal sino nosotros mismos.

                                ♣♥♦♠

El mundo no tiene ojos, ni entiende de causar a un hombre placer y a otro enojo: ni se paga de nada ni se ensaña con nadie; ni ama ni desama; ni usa de ninguna treta ni responde ni llama.

                                ♣♥♦♠

Uno es, siempre, el mundo; pero todos los nacidos se oponen como el haz y el envés.

                                ♣♥♦♠

No hay en el mundo nada tan peligroso como el hombre, tan perjudicial ni tan dañino.

                                ♣♥♦♠

Las bestias, cuando están hartas, no se preocupan de hacer el mal y se sosiegan: cuando el hombre está hambriento, roba, mata y mil maldades hace a pesar de estar harto, pues nada le harta más que el hambre de otro, ni le hace tan rico como la ajena pobreza: mil quintales de oro no le satisfacen si el otro no pierde el oro y el moro.

                                ♣♥♦♠

Mitad es muy fea el poder con desmesura, y quiera Dios que no sea muy larga semejante vestidura, porque el que la vistiese a otros desnudaría.
                                      
                                ♣♥♦♠

El poder con mesura es cosa galana; como en el rostro el blanco entreverado con la grana.

                                 ♣♥♦♠

Teñí las canas no por aborrecimiento ni por parecer mancebo, sino por miedo de que no hallaran en mí el buen consejo del viejo.

                                ♣♥♦♠

Cuanto el hombre aumenta el decir, tanto disminuye el hacer, que decae la mano por la lengua.

                                ♣♥♦♠

1 comentario:

  1. Lentamente, pero muy complacido, sigo ascendiendo por su diario... De cada entrega, siempre me llevo algo... De esta, en particular, mucho... Gracias por compartir este su trabajo.

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